6/5/11

Una década

Amor mío, feliz aniversario!
Homero nos dice que Odiseo (Ulises para los que prefieren la versión romana) tardó diez años en regresar a su hogar, una vez finalizada la guerra de Troya. Mientras, su amada Penélope tejía y destejía un sudario, esperando volver a ver las velas del barco de su amado en la bahía de Ítaca.

Hace diez años que me embarque junto a mi Odiseo en una aventura similar. No nos hemos encontrado lotófagos, hechiceras, sirenas ni cíclopes en nuestro viaje, pero si hemos enfrentado grandes obstáculos para mantener ese lazo que comparten el héroe y la heroína en la historia de Homero.

Ojo, tampoco hemos sido siempre él, Odiseo, y yo, Penélope. Yo también he zarpado en mi barco a otros mares y él también ha tenido que esperar sentado frente al hogar, así es el mundo moderno.

Las relaciones de pareja ya son cosa difícil por si solas, agréguenle distancia y verán que tener un novio o novia se convierte en un deporte extremo. Amigos y familiares muchas veces me han preguntado cómo hago, que si tengo dudas, por qué las cosas son así, qué voy a hacer luego... Las respuestas me las se de memoria, las he repetido ad infinitum, ad nauseum: "Estoy loca", "es cuestión de paciencia", "somos tercos", "no sé", "que no tengo dudas", "hay que confiar", "hay que hablar", "hay que tener una meta en común", "no depende de nosotros", "es el gobierno", "es el destino", "es el designio de los Dioses", "esperar", "esperar", "esperar".

Todas esas cosas son verdad y de cierta forma también son mentira. Si hemos sido Odiseo y Penélope es porque hay algo en nosotros que nos impulsa a sacrificarlo todo por esa emoción que sentimos cuando estamos juntos, por ese estado de satisfacción absoluta que nos da simplemente estar sentados hombro con hombro, en silencio.

Eso es amor y he tenido la infinita suerte de conocerlo y disfrutarlo, a veces por periodos cortos a veces por periodos más largos, durante diez años de mi vida. Por todo ello estoy agradecida, a ti mi adorado Odiseo, y a la misma vida.

Hoy contamos 10 años juntos y parece que ya hemos llegado al final de este recorrido. Los vientos soplan a favor de mis velas y en un par de meses regresaré a Ítaca, a retomar mi puesto a su lado, hombro con hombro, frente al hogar, en silencio. Entonces el mundo recobrará sentido.  Los dioses no nos pondrán más pruebas, y ya no tendré que escuchar a los "pretendientes" poner en duda nuestro compromiso.


He sido feliz a su lado y espero seguirlo siendo por el tiempo que la vida nos lo permita. Como dice mi canción favorita de Edith Piaf: "No, nada de nada/ No, yo no me arrepiento de nada/ porque mi vida, mis alegrías/ Hoy comienzan contigo". 

Bahía de Ítaca, Grecia

1 comentario:

Corina Diaz dijo...

Y es que este amor de ustedes es contra viento y marea... seguramente, esta es la primera de muchas decadas que les esperan juntos. Me alegra ser testigo de al menos esta primera parte y, con suerte, estare cerca para ver el resto de la historia.
No dejes de escribir que siempre, siempre, es un gusto leerte!
P.D: y al proximo que te pregunte por que, dile que porque "sarna con gusto no pica"

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