Mostrando las entradas con la etiqueta Literatura. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Literatura. Mostrar todas las entradas

20/2/11

Duras

Después de muchos meses he terminado de leer "El Amante" de Marguerite Duras. Es un libro muy corto, pero como dedico la mayor parte de mi tiempo de lectura a estudiar sobre política y economía no había podido dedicarme por completo a esta semi-autobiografía.

La historia es hermosa y a la vez devastadora: Una quinceañera francesa se hace amante de un hombre chino mucho mayor que ella en parte para experimentar las mieles del amor carnal (ja eso sonó cursi) y en parte para pasar el menor tiempo posible con su infame hermano mayor y su descolorida madre.

La película (porque hay película) es excelente. Ojo no es para pacatos, ni conservadores, así que si es de los que estuvieron de acuerdo con la prohibición de "La Última tentación de Cristo" por favor absténgase.

Entre las frases demoledoras e intensas que tiene el libro hay una que anoté hace tiempo y creo que vale la pena publicar en el blog:

"Nunca he escrito, creyendo hacerlo. Nunca he amado, creyendo amar. Nunca he hecho nada salvo esperar delante de la puerta cerrada"
...Llévatelo

10/8/10

Las tareas de Hércubeca: I Parte

Siempre me ha dado risa que la pequeña tortuga de Mafalda se llame burocracia. Sin embargo, en estos días en que he tenido que batallar con ese enemigo del progreso, más que una tortuga se me está pareciendo a la Hidra que tuvo que matar Hércules... Lo que me da una idea:

A Hércubeca, heroína caraqueña hija de Indupiter y Vilcmena, se le ocurrió que quería estudiar en Micenas. El rey Euristeo, custodio de la entrada a dichas tierras, supo de las intenciones de la venezolana así que la llamó a Palacio y dijo —"Si vos queréis entrar a mi reino tendrás que realizar doce temerarias empresas"—, a lo que Hércubeca respondió gallarda —"¿Qué es una raya más para un tigre?"—, y emprendió su camino a Nemea, donde debía derrotar a una fiera que devastaba campos e infundía el terror en las comarcas vecinas.

1. Hércubeca hizo fila desde las 7:00 am, compró los timbres fiscales y preparó sus flechas, no fuera a ser que la leona se negara a aceptar papel sellado de la IV República. Los rugidos de la fiera se escuchaban a varios metros de su guarida, pero un comentario remarcando la belleza del calendario Bicentenario que adornaba la pared de la cueva fue suficiente para aplacar su ira.

2. Tras derrotar a la leona, Hércubeca se dirigió a Lerna donde la esperaba una hidra espantosa. La bestia tenía siete cabezas y cuando se le cortaba una, brotaban otras dos en su lugar. Aquí, igualmente, nuestra heroína hizo fila desde las 7:00 am y compró los timbres fiscales. Le tomó dos horas ser atendida por una de las cabezas de la hidra, pues al parecer el rey Euristeo no era el único que asignaba empresas temerarias a los mortales y semi-dioses que pretendían ir a estudiar a tierras lejanas. La cabeza parecía distraída y atontada ese día, y aunque nuestra heroína llegó a contemplar la idea de prenderle fuego para que le diera lo que buscaba, esto no fue necesario.

3. Euristeo también pidió que le fuera entregada viva una cierva que tenía los cuernos de oro y los pies de bronce. Como comprenderán este tipo de animales no abundan en Caracas, así que fue necesario contactar al agente de Hercubeca en Ménelo para que cazara al rumiante y lo enviara por Fedex lo más pronto posible. Después de esperar casi dos meses, a Hércubeca le llegó una cierva de cuernos de oro y pies de cobre…

4. A la heroína se le ordenó traer una carta de compromiso notariada en el que el jabalí de Arcadia se comprometía a velar por el bienestar y buena conducta de Hércubeca mientras llevaba a cabo sus estudios. Aunque la caraqueña pensó que ésta sería la más sencilla de las empresas, tardó unos tres días en completarla. No por culpa del jabalí sino del antojadizo horario de trabajo de la notaría...


Continuará...


Ilustración: Kerem Beyit